Envío del 02 Feb 2009

Un nuevo orden social

Rolando Araya Monge
 
La crisis sacude a Costa Rica. Ante el fracaso del mercado sin controles, una vez más: "ahora, todos somos keynesianos", y resurge la idea de elevar el gasto público y la intervención estatal para evitar la catástrofe. No obstante, el plan escudo del Gobierno usa pequeñas dádivas sociales para escudar una propuesta basada en ideas económicas fracasadas y en nefastos propósitos sobre los derechos laborales. El mundo va en otra dirección. Angela Merkel, Canciller de Alemania electa por el conservatismo radical, dice que "ahora tendremos que encarar cuestionamientos más fuertes sobre si este es realmente el sistema económico correcto." Y Paul Krugman, Premio Nóbel en Economía, aconseja al Presidente Obama que nacionalice la banca.
 
Entre los dogmas del fracasado modelo económico está el crecimiento como la única forma de disminuir la pobreza. Con esa premisa, pusieron el capital por encima del trabajo, el mercado sobre el estado, las ganancias sobre los salarios, las finanzas sobre la producción, el empresario sobre el trabajador, la inversión extranjera sobre el productor local, el consumo sobre el ahorro y la exportación sobre todo lo demás. La globalización ejerció una presión enorme para reducir el peso de los salarios en el producto y concentrar la riqueza a niveles sin precedentes. Las empresas y los ejecutivos se apropiaron de los aumentos en la productividad generados por la última revolución tecnológica. Ahora veremos una reducción de la jornada laboral a escala global (otra idea de Keynes) como forma de atenuar la crisis.







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